Para
el 2004 ya las fuerzas militares llevaban 2 años recuperando la zona de
distención, para devolver la tranquilidad a la población que vivía en esta zona;
Orden dada por el entonces presidente Andrés Pastrana.
Tras
las amenazas que recibió la familia de Paula Palomino, su mamá tomo la decisión
de radicarse en otro municipio, pues los problemas de orden público que estaban
ocurriendo en La Plata, Huila, eran ya muy preocupantes, y doña Denis Cerquera
decidió que era momento de salir, pues no quería que les pasara algo ya que la
guerrilla los tenía amenazados y ya había
sido asesinado un tío y a otro familiar le
habían hecho un atentado.
Sin
muchas opciones decidieron irse para el Caquetá, con desconcierto cuenta que no
entendía como se irían a vivir a una zona tan peligrosa, pero ahora Paula comprende
que la decisión se tomó con miedo.
El
10 de agosto de 2004, emprendieron el viaje de 12 horas, por el estado de la
carretera, para su nuevo destino, un camión cargado con los bienes, toman la
vía antigua que comunica a Neiva con San
Vicente del Caguán, pasando por Algeciras (Huila) y guayabero (Caquetá), su
mamá, su pequeña hermana de 4 años, Paula que para ese entonces tenía 10 años y
Don José, el conductor, emprendieron el viaje a las cinco de la mañana
despidiéndose de su familia y con la bendición de su abuela materna.
Pero
a la mitad de camino en la inspección de Guayabero se encuentran con un retén,
comenta que a todos los hicieron bajar de los carros, se anunciaron como
guerrilleros, y los hicieron a un lado, pintaron los carros con las iniciales
de las FARC y pincharon las llantas. Los hicieron a un lado y les anunciaron
que los tendrían detenidos y que no sabían por cuanto tiempo.
Todo
el día nos tuvieron a la orilla de la carretera, comenta Paula, no había casi
comida, solo algunos se atrevían a ir hasta donde los tenías retenidos y vendían
lo que podían pasar, veían a los guerrilleros pasar por las montañas, pero también
sabían que el ejército estaba por los al
redores, el pánico se volvía más intenso, comenta su madre, sus dos hijas y
ella con un conductor nervioso, niños llorando de hambre y el agotamiento se
notaba en nuestros rostros, comenta.
Siendo
las seis de la tarde deciden dejarlos
ir, pero los carros estaban pinchados, así que consiguieron algunas bombas y
con ingenio lograron hacer que los carros los llevara hasta una casa de la inspección,
recuerda doña Denis.
Pasaron
la noche debajo de una cama, las casas
se encontraban en el centro de las montañas y ya se presentían posibles
enfrentamientos entre las FARC y Las fuerzas Armadas, así que aproximadamente a
las siete de la noche, ya escuchaban las primeras ráfagas de disparos, el
pueblo estaba sin luz porque tres días antes le habían hecho un atentado a las
torres de luz que brindaban el servicio a la inspección, así que en la
oscuridad solo se veían las luces de bengala que lanzaban los soldados para
saber dónde estaban los habitantes, para no disparar contra ellos.
Una
noche que quedó grabada en la memoria de Paula, al día siguiente emprendieron
su viaje rumbo a Caquetá pues les anunciaron que si se devolvían la seguridad corría
por parte de ellos mismos. Al anochecer llegaron a su destino, una semana después
ya se encontraba con su familia y luego de 9 meses de vivir allí, decidieron
mudarse para la ciudad de Villavicencio donde actualmente llevan 10 años, saliendo adelante.
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