viernes, 3 de mayo de 2013

mis recuerdos


En mi ventana se ve de nuevo esa nube negra que me  deja notar que será otro nuevo día de lluvia, pasa la enfermera por los pasillos y en esta habitación de paredes  blancas y  un reloj de color azul, me recuerda que  son las 8 am y es hora de tomar mis medicinas y una nueva inyección pues las leishmaniosis  que desarrolle  en mis años de cautiverio en la selva, me trajo consecuencias para toda la vida, pues no tiene  cura.

Ahora  trato de escribir mi historia, siento que esos fantasmas vuelven a  mí y necesito paz, y escribiendo encuentro algo de ella.

Inicio así:
Es una noche cálida, un  5 de abril, en la celda número 203, en el sur de India, estoy con mi compañero un “españolete” como se les llama acá-usualmente-, me pide que le cuente porque estoy  aquí, llevo 10 años pero a nadie le he dicho mi secreto, el españolete no  es nuevo en la prisión pero lleva con migo 2 meses, esta porque lo acusan de abuso sexual, contra un mujer de 23 años en un bus,  él dice que es inocente pero  acá todos mienten, es buena persona, nos sentamos  a beber agua, en este estrecho cuarto con barrotes, y decidí contarle porque  tengo pesadillas y siento como si me persiguieran como si me observaran, necesito ayuda he pensado en suicidarme, ha pasado por mi mente desde que  aquella noche recordé lo que había pasado ese 1 de julio,  esa noche llegue a mi casa iba de mal humor, había tenido un día pesado en la oficina, se me olvido dejar los problemas de la oficina en la oficina, ella me dio un beso de saludo, pero no me importo, me abrazo y me dio una sonrisa, perfecta  y blanca, creó  que es lo que más me atormenta borre su sonrisa para siempre, me sirvió la cena pero la rechace ella seguía tratando de complacerme y que cambiara mi humor, debí pensarlo, debí respirar,  debí haber salido, pero entre en discusión con ella por cosas  insinuantes creo que su paciencia acabo, me dijo que se iría de casa, que me iba  a dar un tiempo, pero yo no pude aceptar eso así que la tire sobre la cama de una bofetada que le pegue ella quiso golpearme para poder escapar de mi furia, porque no me golpeo más  fuere, la tome sus manos con mucha fuerza mientras la halaba por la habitación ella lloraba y me suplicaba que la dejara ir, pero en medio de mi ira no entendía, la baje hasta el primer piso y la hice estrellar con todos los muebles que encontraba, la tire al suelo, la golpeé y respire, cuando me di vuelta la vi llena de sangre, llame a los paramédicos pero nada se podía hacer murió a causa de los goles que le di, tenía fracturas y hematomas en todo el cuerpo, antes de me capturara la policía, encontré en la mesa del teléfono cerca a  la puerta una carta y un foto de nosotros dos, donde decía “Feliz aniversario, y este hogar no será para dos si no para los tres Te Amo”. En ese momento me desvanecí, en la corte simplemente dije que aceptaba todos los cargos que era culpable y en ese momento me quede solo, y es lógico que sea así.

Mi compañero se quedó en shock cuando le conté, luego pidió un cambio de celda, creo que es inocente pues si su barbarie fuera verdad no habría salido tan pálido de la celda.

Tenía 30 años cuando cometí mi pecado, cumplí con parte de mi condena, Salí de esa cárcel luego de una fuga  masiva y llegue a mi tierra natal, en Sesquile, pero solo me esperaba una cosa una cosa vivir en la calle o un hogar geriátrico, donde tengo un plato de comida, medicamentos para mi enfermedad que luego de mi fuga padecí pues viví en la selva por un mes y un techo, pero nunca llegare a tener la paz que le arrebate a  Anabel,  y vivo con la carga de  no tener el perdón de mi familia. Ahora solo me falta pasar mis últimos años escribiendo una historia fría. 

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